Aprendizajes, Sesión IV y más

El taller llegó a su fin con la IV sesión de trabajo. Siguiendo el plan para convertir tu pasión en tu negocio, hubo tres semanas de margen para “hacer los deberes”. Cada una de nuestras artesanas se había marcado un objetivo a cumplir y había identificado los pasos que daría para conseguirlo. Este objetivo consistía en realizar uno de las más de 30 “cosas necesarias para convertir nuestra pasión en un negocio”. Como decíamos en el anterior post, no todos tienen que estar cuando empecemos, pero sí algunos. Así pues la sesión IV sirvió para revisar, valorar y comentar cómo las artesanas habían seguido los pasos hasta conseguir ese elemento: unas eligieron hacer las fotos de su producto, otras revisar el modelo de negocio, otros abrir un blog, pensar el packaging, etc. Siempre con nuestro cliente en mente para saber si esas fotos son las que le gustaría ver o ese packaging es en el que le gustaría recibir su compra.

También fue una sesión para recordar los aprendizajes, los adquiridos en las sesiones y los que se obtienen de la puesta en práctica de las pequeñas tareas.

En esta ocasión esas pequeñas tareas, eran lo que más nos importaba. Librar esas “pequeñas batallas” nos acerca a nuestra meta. Y tener esas batallas enumeradas en una lista nos sirve de recordatorio y de itinerario. Con un plan marcado no solo sabemos cual es el siguiente paso que debemos dar; también tenemos la satisfacción de decirnos a nosotras mismas “este es el camino que ya he recorrido”. Y más aún, podemos modificar, repetir, reorientar…

Es una ruta apasionante convertir algo que te apasiona en tu actividad principal. Pero toda ruta, para estar bien aprovechada, necesita una guía de viaje. La cuestión es que cada una debe hacer la suya propia. Es por eso que el taller “Convierte tu Pasión en tu negocio” está orientado a dar las herramientas básicas para que cada una de las asistentes pueda confeccionar su propio plan.

Nosotras consideramos herramientas básicas el espíritu creativo y colaborativo. Creatividad es poner mucha imaginación a lo que haces y quieres hacer. Colaborar es preguntar mucho, escuchar mucho y compartir esa creatividad. Preguntar a otros y a ti misma, escuchar lo otros dicen (escriben), lo que te comentan, … Y compartir es mostrar, contar, comentar; seguir preguntando y responder.

También le ponemos un poco de tecnología, analógica y digital, para que todo lo anterior llegue a nuestro cliente. Al fin y al cabo si no tenemos un cliente, no tenemos un negocio.

Capacidad de observación para detectar oportunidades y recursos, para despertar la creatividad. Para ver tu pasión con ojos de empresario.

Y, por supuesto, esa lista con todas las “cosas necesarias para un negocio” pero no tengo que esperar a tenerla todas hechas para lanzarme a los negocios. Porque esto no es una receta que no se puede empezar si no se tienen todos los ingredientes. Esto es una ruta, después del primer paso, el segundo. Y según sea mi negocio, es decir mi cliente, los primeros pasos serán uno u otros.


¡Nos vemos en el mapa de artesanas!

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