Hace tiempo me quedé alucinada cuando el técnico que viene a arreglarme la impresora me contó que, además de la tienda de venta de maquinaria que tiene, en sus ratos libres se dedica a ser un hacker de la electrónica hasta el punto de que está fabricando un drone en su casa, como proyecto final de carrera del grado de informática que se está sacando a distancia. Pero eso no es todo, su mujer tiene un trabajo a media jornada y en sus ratos libres se dedica a lo que realmente le gusta, hacer tartas.

Miro a mi alrededor y veo a un montón de gente en paro o con trabajos que odian, pero dedicando su tiempo libre en casas a las cosas que nunca han tenido tiempo para hacer.

¿Será que la crisis ha mandado a la gente a sus casa y es lo mejor que ha podido hacer?

Realmente, la gente ya no se casa con un trabajo, sino que está empezando a diversificar su tiempo en mil y una cosas. Cosas que les apasionan.

¿Eres tú una de ellas?

Allá en 2009 cuando nos iniciamos en esto de tener un negocio propio, nos dimos cuenta de que lo que queríamos en realidad era hacer lo que más nos gusta y ganarnos la vida con ello. Ganar autonomía haciendo aquello con lo que disfrutamos.

Tras varios años trabajando en una metodología propia para este emprendizaje a medida y cerca de 200 emprendedores atendidos desde el proyecto Ruta Emprende Artesana son muchas las experiencias que hemos conocido de primera mano.

Somos expertas en las barreras y bloqueos mentales que existen a la hora de tener un negocio a tu justa medida. Quizá te suenen algunas:

1. Centrarte en las herramientas sin haber pensado estratégicamente tu negocio

Partimos de la idea de que “la tecnología es sólo el 10% de un proyecto”, y de que lo importante es “saber tomar decisiones de negocio”. Sin embargo, gran parte de la oferta formativa para emprendedores está centrada hoy en día en las herramientas. Saber utilizar tal o cual red social cuando ni tan siquiera tenemos claro qué vendemos ni a quién.

2. Esperarte a tenerlo todo y a estar muy segura para dar el primer paso

Estes es el síndrome de la receta. Creemos que nuestro negocio es un bizcocho y que hasta que no lo tengamos todo claro no queremos empezar a tomar decisiones de verdad.

3. Desanimarte viendo a otros y estar en permanente bloqueo mental

Esta es muy peligrosa. Los casos de éxito a veces más que motivar, desmotivan. Seguro que te ha pasado, ver un caso de éxito de un emprendedor y pensar que esas cosas solo ocurren en Silicon Valley y que eso nunca podría ocurrir en tu pueblo y menos a alguien como tú.

4. Lanzarte sin más y luego arrepentirte de todo

Ciertas políticas públicas han pecado de irresponsables animando a todo el mundo a emprender sin más. Esto es muy peligroso porque emprender es una profesión de alto riesgo, porque toca arriesgar mucho: tiempo, dinero, emociones. Así que mejor pensar con la cabeza y no tirarse por el barranco más cercano.

Como ves, estas son algunas de las trampas mentales que nos ponemos para no convertir tu pasión en tu negocio. Nosotras también las hemos vivido y hemos aprendido a superarlas.

Suscríbete a nuestra lista y descarga GRATIS la plantilla que te ayudará a averiguar si tienes una PASIÓN con potencial para ser convertida en un negocio o una AFICIÓN que debes dejar para tus ratos libres.

Mientras tanto, esperamos tus comentarios con tu experiencia emprendiendo en eso que te encanta.