Si hace unas semanas hablábamos de los 4 grandes errores que con frecuencia cometemos al lanzarnos a crear un negocio, hoy tenemos que hablar de las soluciones.

Equivocarse es humano, normal y, a veces, hasta saludable, pero ciertos errores te los puedes ahorrar aprendiendo de quien los cometió primero, y así poder dar unos primeros pasos que te animen a seguir en lugar de ir retrasando tus sueños.

Siendo nosotras emprendedoras artesanas y habiendo trabajado con tantas emprendedoras, no solo hemos podido detectar esos 4 errores más comunes. También sabemos cómo desactivarlos.

1) Centrarte en las herramientas vs. conocer a tu cliente.

Es fácil caer en esto porque ahora hay muchísimas herramientas a nuestro alcance, y muchísimos expertos que te dicen lo fácil y lo útiles que son. Sientes que tienes que aprender a usarlas todas porque, hasta las que conoces, tienen una versión para negocios que no habías visto. Como Facebook con sus perfiles personales y sus páginas de fans, y todos los tipos de página que puedes tener. Pinterest o Google+ son otras plataformas que ofrecen diferentes funcionalidades (sobretodo analíticas de visitas) que pueden ser muy útiles para un negocio.

Bien, pues en lugar de esto, céntrate en conocerte a ti a tu cliente ideal.

¿Por qué? Porque si conoces a tu cliente sabrás dónde y cómo encontrarle. Lo cual te ayudará a saber qué herramientas necesitas y cuales no, porque no las necesitas todas, te lo aseguro. Y si la que necesitas no la dominas, tranquila, ya sabes por dónde empezar si vas a ver tutoriales o buscar cursos.

De la misma manera, si te conoces a ti misma, sabrás qué se te dá bien (además de tu pasión) con qué herramientas te sientes más cómoda y cuál te resulta fácil dominar.

Todo esto despeja mucho el horizonte de las tareas y pasos a dar para avanzar.

2) Esperar a tenerlo todo y estar segura vs. dar pequeños pasos.

Mira, segura, segura, no vas a estar nunca porque esto de tener un negocio que es tuyo tiene mucho de incertidumbre, va mucho de arriesgar. Por eso, no todo el mundo vale para ser artesana-hacker.

Con lo de esperar a “tenerlo todo” pasa como con las herramientas, ¿seguro que necesitas toda esa lista que tienes en la cabeza de elementos de un negocio para empezar? Seguro que no. Tienes tu saber hacer (producto o servicio), tienes una red de contactos y tienes ganas e ilusión, pues ya puedes empezar a moverte.

3) Desanimarte viendo el éxito de otros vs. reconocer lo que has avanzado y seguir.

Compararte con gente de éxito es fácil pero inútil, y un error de perspectiva. Cuando miras el éxito de otros, solo ves eso, no ves todos los obstáculos que tuvieron que superar cuando empezaban, y tú estás empezando. Si tienes que compararte con alguien (que no te lo recomiendo) que sea con alguien de tu tamaño.

En lugar de deprimirte, mírate a ti, a tu cliente ideal y tu contexto. Mira lo que has hecho hasta hoy, has aprendido mucho y has puesto cosas en marcha.

4) Lanzarte sin más vs. tener un plan de acción en una servilleta.

Por mucho que te animemos a actuar y a asumir cierto grado de incertidumbre, no queremos que te tires a una piscina que no sabes si está vacía. Este error y su solución tiene mucho que ver con el 1 y el 3. Se trata de hacer cosas a tu medida. Tan disparatado es dejarse paralizar por el miedo como lanzarse a una inversión de tiempo y dinero que no puedes asumir.

Así que te recomendamos lo mismo. Mírate y haz cálculos realistas. No olvides tu sueño, eso sirve de imán para impulsarte hacia delante, pero mira el suelo que pisas y da un paso detrás de otro.

Esperamos que estas soluciones te ayuden cual brújula en tu negocio. Si has cometido alguno de estos fallos y aplicado soluciones cuéntanos en los comentarios.

Imagen: Priscilla Du Preez