Hay muchos mitos en torno a la idea de emprender, pero hay algunos que son generalizados, casi todos hemos pasado por ahí en algún momento.

Los errores que alguna vez todas hemos cometido

Hoy voy a comentar dos en relación a la búsqueda de clientes y las ventas.

1) Pensar que todo el mundo es tu cliente

No sé lo que es, quizá la desesperación por vender o la falta de experiencia, pero todas pasamos por esta fase. Queremos venderle a todo el mundo porque creemos que a todo el mundo le puede hacer falta lo que nosotras hacemos. Mec, error.

Pensar así es como querer matar moscas a cañonazos o intentar cazar mariposas con una red de un barco de pesca. Una locura por varios motivos.

Primero, por el gastazo que te va a suponer, ¿sabes lo que cuesta dirigirse a todo el mundo?

Mucho dinero y muchos recursos en general. Tienes que atener a gente a la que le preocupan cosas muy distintas y eso te va a llevar a tener que hacerte visible en muchas plataformas. ¿Tienes dinero para ello? A no ser que seas la Coca-Cola.. dudo que lo tengas. Estas son las empresas que se anuncian justo antes de las uvas en Nochevieja. Quieren entrar a todas las casas.

Segundo, porque vender a todo el mundo significa vender a ciegas. Si cualquiera puede ser tu cliente, sal de casa, ponte una venda y empieza a anunciarte. Qué más dá, si todos son tus clientes.

2) No conocer en detalle a tu cliente

Esta es quizá una herencia del marketing tradicional. Pensar que nuestro cliente es un estrato social. Mujeres de 20 a 30 años con poder adquisitivo medio-alto que viven en Comunidad Valenciana.

Léelo otra vez, es abstracto, impreciso y poco realista.

Piensa en alguien de tu mismo sexo y edad y que vive cerca de ti. ¿Eso os hace parecidas en algo? Vuestras preocupaciones no tienen nada que ver, las situaciones particulares por las que estáis pasando, no buscáis por la noche las mismas cosas en Google. ¿A que no?

Funcionar así solo hará que emplees un lenguaje generalista y poco atractivo. Ahuyentarás a tus pocos seguidores porque notarán que lo que dices no tiene nada que ver con ellos. Y lo peor de todo, acabarás siendo percibida como ruido. Serás alguien que molesta a personas que tienen claro que no necesitan lo que vendes.

Cómo sí tienes que hacerlo

Lo primero es pensar en la comunicación como algo quirúrgico, específico y que requiere precisión.

Eres como una cirujana de tus mensajes y lo que digas tiene que tener muy claro hacia quién va dirigido.

Visualízate con el bisturí. Precisa.

Cómo definir tu mapa de públicos

Parte de la idea de que un público es un grupo de individuos que se enfrenta a un problema o una necesidad, reconoce que existe y se organiza para hacer algo respecto a ese problema (Dewey).

Pero hay muchos tipos de público según el grado de involucración, su reconocimiento del problema.

Define el no público:
El no público es aquel que tiene un bajo reconocimiento del problema y un alto nivel de restricciones (no se lo puede permitir, le pilla lejos la tienda donde lo vendes, etc.).

Define el público latente:
El público latente es aquel que está informado pero no está decidido a actuar de momento. Son esos clientes que tú sabes que necesitas lo que haces pero en este momento no es su inversión prioritaria. Centrarte en ellos te haría invertir mucho tiempo y dinero.

Define el público activo:
Es el público que tiene un alto reconocimiento del problema o necesidad y un bajo nivel de restricciones. Lo que en relaciones públicas se llama un público activo. Es decir, un público que se organiza para discutir y hacer algo respecto al problema. Sabe que tiene un problema y está buscando soluciones. Tienes los oídos abiertos.

Deja ya de hacer marketing con los ojos vendados y comienza ya a definir tu mapa de públicos con el que crear conexión profunda, genuina y natural con ellos.

Una vez que sabes quiénes son, qué es lo que quieren exactamente y dónde encontrarlos, conseguirlos como clientes es fácil.

¿Te animas a crear el tuyo?

Photo by Alora Griffiths on Unsplash

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